En ocasiones puede presentar dolor y/o limitaciones de la movilidad, que reciben diferentes nombres según dónde se localicen:
Raquialgia: dolor del raquis o columna vertebral
Cervicalgia, dorsalgia o lumbalgia, según el sector de la columna involucrado
Raquialgia bipolar: si duelen dos regiones, generalmente cervical y lumbar
Cérvico braquialgia: el dolor cervical cervical irradia a un miembro superior
Cérvico cefalea: el dolor cervical irradia a la cabeza
Lumbociatalgia, lumbocruralgia: el dolor lumbar irradia a un miembro inferior, siguiendo el territorio del nervio ciático o del crural.

Más del 80% de la población adulta sufre dolor raquídeo en algún momento de su vida, siendo uno de los motivos de consulta más  frecuentes en las policlínicas generales y/o especializadas, provocando un importante gasto en salud y el consumo de medicación, no libre de efectos secundarios. También es una de las causas más frecuentes de ausentismo laboral, con todos los gastos que implica.

CÓMO APARECE EL DOLOR DE ESPALDA
 
El dolor de espalda aparece y se mantiene mediante un mecanismo neurológico:
•    Se activan unas fibras nerviosas concretas -conocidas como Ad y C, o  "nervios del dolor"-.
•    .Su activación causa dolor y desencadena inflamación y contractura muscular.
•    Se constituye un círculo vicioso porque la inflamación y la contractura muscular mantienen activados los nervios del dolor.
•    Existen estudios científicos que demuestran que si la activación de estas fibras dura el tiempo suficiente, se ponen en marcha mecanismos bioquímicos que pueden perpetuar su activación indefinidamente. En esa situación, el dolor se mantiene aunque desaparezca la causa que inicialmente lo desencadenó.
Este mecanismo neurológico que causa el dolor, la inflamación y la contractura muscular puede desencadenarse sin lesión estructural:
Por ejemplo, el mantenimiento de una postura incorrecta puede sobrecargar un grupo muscular y provocar su contractura, excitando los nervios del dolor que lo inervan. Si la musculatura del paciente es insuficiente o asimétrica, la sobrecarga puede mantenerse mucho tiempo o repetirse periódicamente.
En este caso, ninguna exploración radiológica permitiría ver la lesión que causa el dolor.
También puede ser desencadenado por alguna lesión estructural.
 Son causas aceptadas de dolor de espalda:
•    Las  protrusiones o las hernias discales
•    La artrosis severa de las articulaciones inter vertebrales
•    Las contracturas musculares, desencadenadas por sobrecargas posturales o deformaciones importantes de la columna vertebral, por ejemplo una escoliosis de más de 60 grados.
•    La compresión de una raíz nerviosa, por una hernia discal, una estenosis espinal o una espondilolistesis de grado III o IV.  
En este caso, una Resonancia Magnética permitiría ver la lesión y precisar la causa del dolor.

ALGUNOS FACTORES DE RIESGO

Debilidad de la musculatura abdominal y de la espalda:
Si la musculatura es potente, el reparto de la carga es correcto y disminuye el riesgo de padecer contracturas o sobrecargas musculares.
Cuanto mayor es la potencia y resistencia muscular, mayor es la resistencia estructural a la carga.
En condiciones normales, la musculatura comienza a doler antes que las demás estructuras de la espalda.
Actitud ante el dolor:
Influye en el riesgo de padecer dolor y, sobre todo, en su duración y en el riesgo de que reaparezca. La depresión baja el umbral del dolor, haciendo que estímulos de menor intensidad sean dolorosos.
Estrés:  
Influye más en la percepción del dolor que en el riesgo de que aparezca, más que aumentar la probabilidad de que duela la espalda, el estrés hace que se perciba como más intenso el dolor. Probablemente se produce un doble mecanismo:
El estrés puede alterar, aumentándola, la percepción del dolor.
El estrés puede provocar un aumento del tono muscular y facilitar la aparición de contracturas.

Insatisfacción:
Aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, y especialmente de que los episodios se prolonguen más. Desde el punto de vista médico, y al margen de consideraciones laborales, el mecanismo que puede explicar su influencia podría ser doble:
Un mecanismo similar al del estrés.
La somatización inconsciente de la insatisfacción vital en forma de dolor de espalda
Sedentarismo:
El mantenimiento prolongado de la postura sedente conlleva la pérdida de fuerza de la musculatura abdominal y paravertebral, de modo que pueden producirse pequeñas sobrecargas -por esfuerzos o posturas- que causen dolor.
El mantenimiento de esta postura, especialmente cuando no se adopta adecuadamente, incrementa notablemente la presión en el disco intervertebral, lo cual facilita su degeneración o lesión, o puede inducir la sobrecarga de la musculatura.
También influyen en la raquialgia aunque no haya evidencia científica: el tabaquismo, sobrepeso, alta estatura y condiciones climáticas fundamentalmente humedad.

De esto se desprende que la práctica regular de ejercicios apropiados disminuye la posibilidad de sufrir dolor raquídeo o la frecuencia, duración e intensidad de los empujes.


Adriana Pérez Acle                                                                                                            
Médico fisiatra
Noviembre 2013

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